Pautas para una Nutrición inteligente (Parte I)

Los tiempos evolucionan y la alimentación también. Cada vez conocemos mejor los efectos que todo lo que ingerimos puede producir en nuestro organismo, y también cada vez podemos utilizar más cuidadosamente los alimentos para prevenir algunas enfermedades o para aliviar los efectos de algunas otras.

Sobre alimentación se ha escrito mucho y se sigue haciendo, hasta el punto de que han conseguido confundir a muchas personas. Ante las dudas, algunos han preferido seguir esa máxima que dice que se debe comer de todo pero con moderación, la cual yo no comparto, otros lo han llevado hasta el extremo y se han convertido en auténticos ortoréxicos, es es decir, obsesionados por comer sano. Y finalmente, no nos
olvidemos de aquellos que siguen comiendo muy y muy mal. Siempre he pensado que la nutrición debería ser una asignatura que se enseñara en la escuela desde pequeños y nos ahorraríamos muchos problemas de mayores.

Es una tarea complicada intentar resumir lo que sería una nutrición adecuada y evolucionada en un artículo así que lo haré en unos pocos, y en éste concretamente intentaremos clasificar los alimentos en distintos grupos.
Empecemos por los más grandes, los macro-alimentos, que son las proteínas, los hidratos de carbono y las grasas y después encontramos los micro-alimentos que son las vitaminas, los minerales y otros componentes así de pequeños.

Algunos de estos micro y macro alimentos también los podemos incluir en otro grupo creado recientemente, el de los superfoods, se les llama así porque además de nutrir también tienen propiedades sanadoras, antioxidantes y regeneradoras por encima de la corriente, no siempre científicamente probadas, todo debe decirse. Por dar un ejemplo, el brócoli sería uno de estos súper alimentos, quien lo iba a
decir tan simple como parece.

Yo además añadiría otro grupo, el de los fermentos por el papel fundamental que desempeñan en nuestro organismo. Alimentan la microbiota intestinal y ésta se considera cada vez más como nuestro segundo cerebro. Un alimento fermentado muy de moda hoy en día es el Tiene Kombutxa.

En relación a los macro-alimentos, todavía conozco a muchas personas que no saben lo que son las proteínas ni los hidratos de carbono, las grasas en cambio son las más conocidas y las que han sido más estigmatizadas durante muchos años,
equivocadamente por cierto.

Empecemos pues por las proteínas, compuestas al mismo tiempo por aminoácidos y se encuentran en diferentes proporciones a la carne, el pescado, el queso, los huevos, el tofu, el seitán, el tempeh, etc. Se considera una buena proporción de proteína cuando el alimento contiene en torno al 20%.

Luego están los hidratos de carbono o carbohidratos, los cuales dentro de nuestro cuerpo se convierten SIEMPRE primero en azúcares y después en grasas, para resumirlo de alguna manera y para que se entienda desde ya que el exceso de ingestión de ‘hidratos es el principal enemigo de la dieta.

En el grupo de los carbohidratos pertenece, la fruta, la verdura, la pasta, el arroz, los cereales, el pan, los dulces, los azúcares y las legumbres, estos últimos contienen proteínas también pero no se absorben demasiado bien.

Las grasas las podemos encontrar también en los alimentos considerados proteínas, en forma de grasas animales, o por ejemplo también en la mantequilla, y después están las grasas vegetales como el aceite de oliva, el de coco, el de girasol (poli- insaturado), o los frutos secos, estos últimos también contienen proteínas e hidratos.

Otro ejemplo de alimento que pertenece a más de un grupo es el abogado, es una fruta, pero también es una grasa vegetal y también se le considera un “superfood”.

Siempre se ha dicho que la grasa animal, la saturada, es poco sana pero no es del todo cierta, la grasa del pescado azul por ejemplo es muy saludable entre otras cosas porque contiene las grasas Omega 3, indispensables para el buen funcionamiento de organismo. Y la grasa del jamón de bellota es tan aconsejable como la del aceite de oliva, de hecho, ambos pertenecen al grupo de grasas mono-insaturadas, que es el otro tipo de clasificación. Sin embargo mejor no abusar demasiado del jamón por los efectos colaterales, sí en cambio se puede ingerir abundante aceite de oliva, a ser posible virgen.
Las grasas que debemos intentar evitar son las grasas TRANS, la de la bollería industrial, los hidrogenados de las margarinas, el del beicon o tocino, el de los embutidos y los de la carne roja, que a su vez son los que están más
relacionados con el colesterol.

En el próximo artículo os explicaré cómo debemos combinar todos estos grupos de alimentos para que nos aporten todo lo que nuestro organismo necesita, desde que nos levantamos, hasta que nos vayamos a dormir y para que nos mantengan lo más sanos y alegres posibles.

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